El 9 de Noviembre de 1989 es una fecha que ha quedado grabada en la historia. Ese día se anunció oficialmente, en conferencia de prensa, que a partir de la medianoche los alemanes del este podrían cruzar cualquiera de las fronteras de Alemania Democrática (RDA), incluido el Muro de Berlín, sin necesidad de contar con permisos especiales. De inmediato se corrió la voz en ambas partes de la ciudad dividida y mucho antes de la medianoche miles de expectantes berlineses se habían congregado a ambos lados del muro. En el momento esperado, los berlineses del Este, a pie o en automóvil, comenzaron a pasar sin mayor dificultad por el puesto de control. Abundaron las escenas llenas de emoción: abrazos de familiares y amigos que habían estado separados por mucho tiempo, crisis de llanto, rostros que reflejaban incredulidad, brindis con Champagna o cerveza, regalos de bienvenida a los visitantes, flores en los parabrisas de los autos que cruzaban la frontera y en los rifles de los soldados que custodiaban los puestos de vigilancia. A esta primera reacción seguirían otras de carácter político y económico.
Muchos de los
visitantes se dirigieron a los barrios elegantes de Berlín Occidental para
celebrar su recién adquirida libertad, mientras que miles de berlineses
prefirieron escalar el muro y, en muchos casos, armados de cuerdas, picos y
cinceles, comenzaron a hacer realidad su sueño de muchos años, el
derrumbamiento del muro de Berlín.
El Muro de
Berlín cayó en la noche del jueves, 9 de noviembre de 1989, al viernes, 10 de noviembre de 1989, 28 años después de
su construcción. La apertura del muro, conocida en Alemania con el nombre
de die Wende (El Cambio), fue consecuencia de las exigencias
de libertad de circulación en la ex-RDA y las evasiones constantes hacia las
embajadas de capitales de países del Pacto de Praga y Varsovia y
por la frontera entre Hungría y Austria,
que impuso menos restricciones desde el 23 de agosto. En septiembre, más de
13.000 alemanes orientales emigraron hacia Hungría. Hacia el final de 1989
comenzaron manifestaciones masivas en contra del gobierno de la Alemania
Oriental. El líder de la RDA, Erich Honecker,
renunció el 18 de octubre de 1989, siendo reemplazado
por Egon Krenz pocos
días más tarde.
Tras el 6
de noviembre se hizo público el proyecto de una nueva legislación para viajar,
que recibió duras críticas, y el gobierno checoslovaco protestó por vías
diplomáticas por el aumento de la emigración desde la RDA a través de Checoslovaquia.
El SED decidió, el 7 de
noviembre, regular los viajes al exterior, facilitándolos. El 9 de noviembre se
promulgó un plan que permitía obtener pases para viajes de visita. Se elaboró
un modelo en el Consejo de Ministros, que se decidió ese mismo día antes de las
18:00 y que debía ser publicado y difundido en forma de circular a las 4:00
siguiente por las agencias de noticias, aunque hubo una objeción al
procedimiento por parte del Ministerio de Justicia. Paralelamente, el modelo
del Ministerio fue estudiado y aprobado en el Comité Central.
Porción
del Muro de Berlín parcialmente destruida vista desde el lado occidental, con
un guardia fronterizo y la Puerta de Brandeburgo al fondo, noviembre de 1989.
El miembro
del Politburó del SED Günter Schabowski anunció en una
conferencia de prensa, retransmitida en directo por la televisión de Alemania
Oriental, que todas las restricciones habían sido retiradas y, creyendo que
podrían pasar sin ningún trámite al otro lado, decenas de miles de personas fueron
inmediatamente al muro, donde los guardas fronterizos no se atrevieron a
disparar y finalmente abrieron los puntos de acceso permitiendo el paso.
Schabowski acabó la conferencia de prensa a las 18:53. Se encontraban presentes
sobre el podio junto a Schabowski los miembros del Comité central del SED Helga
Labs, Gerhard Beil y Manfred Banschak. La cuestión se remitió a las actas de la
conferencia de prensa
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